LA CURIOSIDAD COMO UNA VIRTUD.
Los primeros seres humanos
fueron movidos por un sentimiento extraño, raro y sin sentido, que muchas veces
los hizo encontrar cosas grandiosas, pero otras muy seguramente los metió en
grandes problemas, me estoy refiriendo a la curiosidad que es el deseo de saber
o averiguar una cosa. La curiosidad es cualquier comportamiento instintivo
natural, evidente por la observación, y es el aspecto emocional en seres vivos
que engendra la exploración, la investigación, y el aprendizaje.
Eclesiastés 1: 8.- en su
segunda parte dice. No se sacia el ojo de ver, ni se cansa el oído de oír. Y es
justamente esto lo que sucede con nosotros, sin importar la edad que tengamos
siempre tendremos algo nuevo que descubrir, y eso debe ser así, pues dejar de
tener curiosidad se materializa en dejar de aprender, explorar e intentar cosas
nuevas y esto provoca un estancamiento en el crecimiento de la persona, cosa
que no debe suceder, siempre habrá un lugar nuevo que conocer, un nuevo sabor
que descubrir y un color nuevo que usar, así como personas nuevas a las que
hacer nuestras amigas.
La curiosidad es una virtud,
es una pasión y una capacidad indispensable para sobrevivir, así ha quedado
demostrado con el paso del tiempo, cuando nos hemos beneficiado de grandes
inventos que fueron producto de la curiosidad de un ser humano. Pero al ser una
pasión humana, llevada al extremo se convierte en un defecto y, por ende, es
censurada.
Las personas adultas solemos
ignorar la necesidad de satisfacer la curiosidad en los menores, olvidamos que
nosotras mismos fuimos presas de ella, lo que debemos hacer es acompañar a
nuestros hijos en su exploración por la vida, marcando limites claros e
inamovibles para ellos. La curiosidad es tanto buena como mala. Dependiendo de
la vigilancia y limites que se brinden.
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